Vermella: el primer cuento sobre la menstruación escrito en gallego

Cuando estuvimos en Galicia realizando los talleres «Somos una, somos muchas: Autoconocimiento a través del ciclo menstrual» y «Tejiendo Redes: Cómo incorporar cultura menstrual en centros educativos, proyectos y organizaciones» gracias a las compañeras de Fiadeiras, tuvimos el placer de conocer a Sabela Losada, autora de Vermella, el primer cuento sobre la menstruación escrito en gallego.

Nos encontramos en una terraza de Santiago de Compostela que fue testigo del intercambio de experiencias en torno a la difusión de la cultura menstrual y de la importancia de crear material educativo para desmitificar el tabú de la menstruación y la toma de conciencia del poder cíclico.

En este encuentro Sabela nos contó acerca del cuento que ella misma ha escrito y consideramos que es un libro que está haciendo historia pues es el primer cuento escrito en lengua gallega sobre la llegada de la primera menstruación.

¿Te vienes con nosotras a conocer más acerca de este hermoso proyecto?

¿Qué supuso para ti conocer tu ciclo menstrual?

Sabela: A diferencia de muchas mujeres yo viví con deseo y emoción la llegada de la regla. Me parecía el sumum de ser mayor y de lo femenino. Desde pequeña sentí un orgullo especial por ser mujer y luchar por mis derechos: lo aprendí en casa. Sin embargo de la menstruación, los cambios físicos, los ciclos femeninos… de todo eso apenas se hablaba.

Supongo que mi madre no tenía más para ofrecerme que la información básica y un par de cajas de tampones y compresas (que no es poco). Así que sobre los 14-15 años le pedí la enciclopedia de la sexualidad que venía en el catálogo del Círculo de Lectores. Eran varios tomos y la tenía en mi habitación. Ahora sé de sus carencias, pero tener la posibilidad de pasar horas en la intimidad leyendo sobre mí y sobre mi cuerpo, viendo los dibujos de niñas, adolescentes y mujeres desnudas (y niños y hombres también, claro, pero yo sobre todo quería saber sobre mí) me ayudó mucho a conocerme, a valorarme y a tener ganas de seguir indagando por el camino del autoconocimiento.

Te estoy hablando de 25 años atrás, era difícil encontrar información alternativa. De hecho, en mi militancia feminista de la adolescencia (formé parte de Mulheres Livres, con las que edité los cuadernos Gineanarquía) me dediqué a difundir todo lo que llegaba a mis manos desde distintas partes del mundo, al estilo de los grupos de mujeres de los 70 (por ejemplo, algo que me alucinó: saber de la toxicidad de los productos menstruales y del uso de esponjas marinas).

Las mujeres tenemos una hermosa genealogía de cuidarnos y empoderarnos en grupo y en familia. Hoy en día, en cambio, hay sobredosis de información. Por un lado es genial: inmediatez, amplitud, diversidad… pero por otro es fácil caer en la toxicidad y la banalización: internet no es per se neutral ni feminista. Me gustaría que las niñas y jóvenes pudiesen recibir con mayor cuidado y cariño la información que buscan y necesitan.

El autoconocimiento es un proceso largo, es un aprendizaje de toda la vida. Por ejemplo, yo empecé a tomar la píldora muy joven. Una vez fui al ginecólogo a consultarle y ya me la recetó, sin hacerme un solo análisis. Cuando unos años más tarde dejé de tomarla porque sentí que no me hacía bien, me reencontré con mi ciclo menstrual y a falta de referentes empecé a construir por mi cuenta una nueva relación entre sexualidad, placer, bienestar, fertilidad etc. que todavía continúa.

¿Cómo surgió la idea de escribir Vermella?

Sabela: La idea surgió en una charla con una amiga editora en Buenos Aires, donde estuve viviendo algunos años. Ambas somos madres de varones y su hijo, que entonces tenía seis años, tenía curiosidad respecto al ciclo menstrual pues a su hermana le acababa de venir la menstruación.

Comentamos que cuando éramos niñas no había cuentos que hablasen del tema y que afortunadamente ahora sí hay varios títulos, aunque todos muy enfocados a las niñas. Estos libros son maravillosos y muy bienvenidos para el empoderamiento femenino pero en nuestro objetivo de naturalizar, normalizar y despatologizar los procesos naturales de la vida, y en especial como madres de varones, pensamos que es necesario que existan libros que hablen del ciclo menstrual también para niños, es más: ¡para todo el mundo!

Sobre todo porque nuestra sociedad es cada vez más sexista: los catálogos de juguetes tienen páginas rosas y páginas azules, las tiendas de ropa, hasta las librerías… se machaca en la idea de lo binario, lo opuesto. Pienso es importante volver a juntar, todos los temas pueden ser hablados con niñas y niños indistintamente. Al fin y al cabo la menstruación nos afecta a todas las personas, todas nacemos de un óvulo que si no fuese fecundado saldría del cuerpo femenino como menstruación, forma parte del proceso natural de la vida.

“¿Por qué no lo escribes tú?” – me propuso ella. Y a mí en ese momento me parecía muy difícil encontrar la mirada adecuada para hablar de la menstruación insertándola en la vida cotidiana, de una manera atractiva para todos los públicos independientemente del sexo. Estuve meses dándole vueltas, dejé de pensar en el tema. Y una noche se me ocurrió la idea del juego de espías, un juego que disfrutan niñas y niños.

Tenía claro que quería hacer un libro que se escape del “tema de mujeres y niñas”, quería un libro para tod@s, divertido, que esté protagonizado por un niño, que hable de las diferencias, que no son tantas, y sobre todo un libro que celebre todo lo que nos une a las personas, en este mundo que se empeña cada vez más en segregarnos.

¿Qué es Vermella para ti?

Sabela: Vermella (roja, en gallego) es, como te decía antes, un libro que necesitaba que exista, un libro que quería ofrecer a mis hijos –y a to@s l@s niñ@s- para que lean en sus páginas esa misma naturalidad que tenemos en casa respecto a la menstruación.

Es un libro que además coloca la sangre menstrual en el lugar opuesto al habitual: la nombra, la muestra, la incorpora dentro del juego infantil y de las conversaciones entre niñ@s y adult@s.

Estamos acostumbrad@s a ver sangre de herid@s y muert@s: hay películas, series, videojuegos y portadas de periódicos que literalmente chorrean sangre. Pareciera que esa es la sangre buena, visible, que se puede mostrar y hasta parece que gusta. Pero en cambio la sangre menstrual, que es sangre de vida y no de daño ni de asesinatos, nos avergüenza, nos da asco, debe permanecer oculta.

Pareciera sangre mala a pesar de ser un síntoma de salud, de contener células madre que pueden curar enfermedades, de ser parte de nosotras y acompañarnos durante décadas, y de formar parte del proceso reproductivo: el origen de todas las personas.

De todo esto hablo en mis talleres y en la Bolsa Vermella, porque el libro además del Premio Fina Casalderrey de Literatura Infantil por la Igualdad y del reconocimiento como escritora (el libro fue recomendado como uno de los mejores libros de España de 2018 en el Catálogo de Literatura Infantil y Juvenil de la OEPLI -Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil-) me ha dado la posibilidad de reencontrarme con el disfrute que me produce compartir información.

He realizado talleres para alumnado de primaria y talleres para madres e hijas, y en todos ellos hablo de la menstruación y del ciclo menstrual sin tapujos, de los ciclos que vivimos las personas menstruantes, y sobre todo del gran peso cultural que tiene sobre nosotras la visión machista de nuestro cuerpo y el tabú de la menstruación (que por cierto, es el origen de la palabra).

He creado la Bolsa Vermella, una bolsa llena de documentación y regalos para dar la bienvenida a la menstruación (una guía, compresas de distintos tipos, infusiones relajantes, juego de las gotas rojas, cuaderno de notas, un diagrama menstrual etc.) y ahora estoy trabajando en una guía empoderadora para recibir la menstruación. Es algo absolutamente novedoso, no existe en Galicia, de donde provengo, pero tampoco en castellano.

Mi intención es sobre todo (y por eso abarca toda la tercera parte del libro) invitar a la reflexión y proponer ideas para construir un mundo más amigable con la menstruación y las mujeres, pues en consecuencia va a ser más amigable para tod@s.

¿Por qué crees que es importante el uso de cuentos sobre la menstruación para las niñas, adolescentes y mujeres adultas?

Sabela: Los cuentos son una herramienta maravillosa, son divertidos, son un refugio, son compañeros, son inspiradores.

Creo que es importante el uso de cuentos que muestren distintos aspectos de la vida (la menstruación, el nacimiento en casa, la hermandad entre niños y niñas que no comparten genes, la vivencia atea… son algunos temas que por ejemplo he tratado yo) para que todas las personas, de cualquier edad, puedan verse reflejadas en sus páginas. Son recursos fantásticos para naturalizar la diversidad y para construir una sociedad basada en el respeto.

En el caso de la menstruación hay que tirar abajo siglos de estigmatización, ¡cuantas más herramientas tengamos mejor! Los cuentos que hablan de la menstruación son muy poderosos para sacar a la luz aspectos de nuestra vida que permanecen ocultos, para valorarnos, cuidarnos, potenciar la autoestima de mujeres y niñas, contar a los niños cosas que se les ocultan, para darnos la posibilidad de hablar de nuestros miedos y emociones y contar qué nos pasa.

Porque no es posible que sigamos relacionando menstruación con dolor, olor y suciedad. Somos 800 millones de mujeres menstruando en este momento y sigue sin haber compresas en los baños públicos (y sí urinarios, que son totalmente prescindibles), desconocemos la existencia de la endometriosis, el IVA es inadmisible, mancharse de regla una vergüenza… todo lo que tiene que ver con los cuerpos y las vidas de las mujeres tiene aún que ser reapropiado y construido.

Creo que los libros son una puerta al conocimiento, el respeto y la libertad, pero al final, como en todo, lo fundamental es la experiencia directa: si quieres que tu hija no tenga actitudes homofóbicas lo mejor es que en tu vida estén presentes personas homosexuales; si quieres que tu hija tenga una vivencia positiva de la menstruación lo mejor es aprovechar esta oportunidad para vivirla así tú también. Y para eso te pueden ayudar los libros.

¿Crees que los cuentos sobre la menstruación son una herramienta educativa para utilizar en los colegios? ¿Por qué?

Sabela: Por supuesto, ojalá cada aula tuviese una biblioteca propia en donde cualquier niñ@ pudiera tomar en cualquier momento el libro que necesite. L@s niñ@s están siempre haciéndose preguntas. Pero es que además, como te decía, ¡los colegios ni siquiera tienen compresas!

¿Qué hace una niña a quien le viene la menstruación por primera vez en el cole? ¿O en el instituto, donde apenas tienen contacto o confianza con el profesorado? Estamos hartas de tener que inventar compresas con pedacitos de papel y kleenex.

Los cuentos sobre menstruación pueden ser la semillita que haga replantearse muchas cosas acerca de la diversidad, el cuidado y el lugar que ocupa el cuerpo (los cuerpos) en la escuela.

Los cuentos son una buena manera de plantear temas que a l@s adult@s nos resultan difíciles, una buena excusa para hablar de lo que no se habla normalmente.

A partir de su lectura se pueden hacer muchísimas actividades interesantes. Yo en mis talleres trabajo con análisis de imágenes pero también hacemos juegos, teatralizaciones, buscamos información… L@s niñ@s son geniales, se les ocurren mil ideas, no tienen ese sesgo de l@s adult@s, enseguida ponen las cartas sobre la mesa y le dan la vuelta a todo.

Como profesorado hay que estar dispuesto a lanzarse a la piscina si se quiere colaborar en la construcción de un mundo más humano, atreverse a aprender de ell@s y no tener miedo de enfrentar reacciones o respuestas difíciles; al contrario, a partir de esas cuestiones se puede avanzar muchísimo por caminos insospechados.

Y también en casa, hay temas que las madres o padres no saben como enfocar, que no son fáciles de hablar, al fin y al cabo la menstruación invita a hablar del cuerpo, del paso a la adultez, del placer, de la sexualidad, de la maternidad, del aborto… todo forma parte de los mismos procesos. Tal como está planteada Vermella, que trata de una familia que está viviendo la menarquía de su hija mayor y a partir de la manera con la que la madre y el padre reaccionan ante ello, es posible tomar la idea de que se puede hablar y tratar con naturalidad la menstruación.

Es terrible que muchas niñas en el mundo la vivan con miedo y angustia porque no saben lo que es, porque nadie les informó correctamente o las llenaron de autorechazo y vergüenza.

¿Qué mensaje le darías a una niña o adolescente a la que le ha llegado su primera menstruación?

Sabela: Pues justo estoy trabajando en ello, escribiendo la guía empoderadora y subversiva para recibir la menstruación. Algo que no existe en gallego y que estoy haciendo con mucho cariño y cuidado, muy despacio.

De entrada, le recomendaría que agarre un espejo y se mire con amor, desde la punta de los pelos hasta las uñas de los pies, deteniéndose mucho en los genitales, la mirada y la sonrisa.

La menstruación es uno de los indicios de que las mujeres (y los hombres trans), si queremos, podemos tener hij@s. Esto, aunque a esa edad parezca irrelevante o un rollo, es si lo piensas con detenimiento un absoluto súperpoder.

Lo puedes usar o no, como te apetezca, pero darte cuenta de que eres capaz de crear vida te transforma, y a partir de ahí los cambios que experimentas en el cuerpo, en la mente, en las emociones y en el ánimo son más entendibles. La menstruación es una muestra de todas las cosas maravillosas que tu cuerpo es capaz de hacer, de todo lo que te puede dar. Anímate a descubrirlo y escucharlo, ¡es un verdadero placer!

¿Y a un niño que pregunta por la menstruación?

Sabela: Vermella es un libro que habla de la menstruación ¡y está protagonizado por un niño!

Los niños también quieren saber… es importante no ocultarles la sangre ni transmitirles la sensación de malestar o vergüenza. Verás lo que mi amiga editora me contó: resulta que su hijo terminó diciendo que él también quería tener algo parecido a la menstruación para celebrar su llegada.

Ella le contó que los varones empiezan a tener sobre esa edad poluciones nocturnas, ¡y él se quedó todo contento! “Las poluciones son nuestra menstruación”, ¡decía! Así que ¡ya estoy trabajando también en una Bolsa Blanca para recibir la espermaquía!

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